Mood: Satori 🤯✨️

(Antes Bee Kawork)

Donde los planes vuelan, los mensajes sanan y los perros son terapia. Un grupo nacido del caos laboral que soñó un blog, lo despidió con honores y terminó siendo, sobre todo, un refugio emocional.

El Trío Estelar y su Manada Emocional

Erika Juliana Ortega Pabón

Erika Juliana Ortega

La Gurú de la Gratitud

Angy Paola Quintero Rondon

Angy Paola Quintero

La Cuidadora Soñadora

Jorge Paredes

Jorge Paredes

El Filósofo Ocupado

Dante

Dante

El Rey de los Helados

Tommy

Tommy

El Compañero Fiel

Tinto

Tinto

El Aventurero Senior

La Radiografía Digital del Colmenar

¿Quién Habla Más?

Premios Especiales

Momentos Memorables

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El Cuento de Mood Satori (Antes Bee Kawork)

En Mood Satori, donde las buenas vibras curan el día...

Un grupo llamado "Bee Kawork 🐝💙💜🤔☕" comenzó a tejer vínculos con risas, mensajes espirituales, planes fallidos y amor peludo. Erika, Jorge y Angy eran solo tres nombres en un chat, hasta que las conversaciones se volvieron hogar.

Erika, la gurú de la gratitud, llenaba las mañanas con mensajes sobre el universo y el linaje. Entre emojis y stickers, insistía en la borrachera pendiente que nunca se daba. A su lado, Dante, su perro, recibía helados de cabano y amor sin límites.

Jorge, el filósofo ocupado, equilibraba la espiritualidad con análisis técnico y silencios reflexivos. Manejaba el blog, desviaba los planes con elegancia y compartía memes en lugar de audios. Tinto, su perro y compañero de aventuras, siempre le recordaba lo esencial.

Angy, la cuidadora soñadora, aparecía con risas y "jajaja" que curaban el día. Luchaba con la desmotivación laboral, pero nunca perdía la fe. Tommy, su peludo fiel, era su ancla emocional en cada bajón y su excusa perfecta para no salir sola.

Juntos, soñaban con sacar adelante Kawork, un blog sobre salud mental y vida con propósito. Publicaron notas, diseñaron categorías, hasta lanzaron capsulitas físicas con frases inspiradoras. Pero entre agendas cruzadas, reuniones canceladas y cenas debatidas entre huevos pericos y aceitunas, el proyecto seguía sin encontrar su rumbo.

Entonces, en agosto de 2025, algo cambió. Erika escribió las palabras que nadie se atrevía a decir: había que dejar morir a Kawork. Jorge respondió con una carta honesta, comparando el proyecto con una relación que no sabía terminar. Angy confirmó que tampoco podía seguir sosteniéndolo. El grupo cambió de nombre cuatro veces en un solo día, buscando quién ser sin Kawork, hasta encontrar su forma final: Mood: Satori 🤯✨️.

Pero las ideas buenas rara vez mueren del todo. Las cápsulas de Kawork siguieron viajando de mano en mano, hasta el Chocó. Erika cambió de trabajo y terminó en recursos humanos, contratando gente en broma por WhatsApp. Y casi un año después de las cenizas, reapareció con un Substack propio y, el último día registrado en este chat, con un nuevo nombre para sí misma: @julibooks. El blog que nunca despegó como negocio, despegó como vocación personal.

En más de 8.408 mensajes, este trío demostró que las redes de apoyo no se programan, se sienten. Que los stickers también son abrazos. Que un proyecto puede morir y seguir dando frutos. Y que cuando todo falla, siempre queda un emoji, una risa, o un paseo con los perros.

Y así, entre caos, duelo y renacimiento, el trío sigue latiendo. Ya no se llama Bee Kawork, pero el vínculo imperfecto y hermoso que lo empezó todo, ese, nunca cambió de nombre.